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Recetas de pasta y masas para cocinar mejor y disfrutar cada preparación

Explora las mejores recetas de pasta y masas: ideas fáciles, variadas y llenas de sabor para tu día a día.

A veces me descubro recordando cómo empezó todo. Un bol, un poco de harina, agua del grifo y esa mezcla torpe que intentaba imitar lo que veía hacer a mi abuela. No era gran cosa, pero ahí entendí algo que aún hoy me acompaña cuando preparo recetas de pasta y recetas con masas, con muy poco puedes crear platos que unen a la gente. Y, sinceramente, eso sigue pareciéndome casi un pequeño truco de la vida cotidiana.

Hay días en los que me dejo llevar por la textura de la masa entre los dedos; otros, simplemente busco algo rápido para salir del paso. Supongo que todos cocinamos así, moviéndonos entre la comodidad y las ganas de experimentar. Por eso esta guía existe, para que encuentres ideas que encajen contigo sin complicarte más de la cuenta.

En este espacio vas a poder navegar entre propuestas variadas —desde pastas tradicionales que siempre funcionan hasta masas creativas para cuando te apetece probar algo distinto—. Algunas son rápidas, otras requieren paciencia, pero todas tienen algo en común, puedes adaptarlas a tu gusto y convertirlas en tu sello personal. Y quizá, con un poco de suerte, también descubras aquí tu próxima preparación favorita.

Descubre todo lo que puedes crear con pasta y masas

Cada tipo de preparación tiene su propio carácter y una forma distinta de lucirse en la cocina, las lasañas permiten jugar con capas, contrastes y salsas que se funden lentamente; las recetas de espaguetis son ese formato que acepta desde lo más sencillo hasta combinaciones sorprendentes; las recetas de fideuás conectan con ese punto tostado y reconfortante tan típico del Mediterráneo; y los macarrones siguen siendo ese clásico que nunca falla cuando buscas algo fácil pero sabroso.

También están las pizzas, perfectas para quienes disfrutan trabajando la masa y ajustando cada ingrediente a su gusto, y las recetas de tallarines, ideales para salsas más fluidas o preparaciones rápidas que no renuncian al sabor.

Explora estas categorías para encontrar tus próximas recetas con pasta y masas. Verás opciones tradicionales, otras más creativas y muchas ideas que puedes adaptar a tu ritmo, ya sea para una comida improvisada o para esos días en los que apetece cocinar con calma y disfrutar del proceso.

Recetas de pasta y masas: espaguetis

Recetas de Espaguetis

Espaguetis irresistibles

Las mejores recetas de espaguetis, un clásico que nunca falla y que combina sencillez y sabor. Desde espaguetis tradicionales con tomate hasta versiones cremosas, salteadas o con toques más modernos, aprende a prepararlos siempre en su punto justo para lograr platos llenos de aroma, textura y ese toque casero que conquista a cualquiera.

Recetas de pasta y masas: fideuás

Recetas de Fideuás

Fideuás caseras

Sumérgete en el mundo de las recetas de fideuás, donde el fideo tostado, el caldo bien trabajado y los contrastes de sabor se unen en platos llenos de carácter. Ya sea con marisco, carne o versiones más sencillas, aquí encontrarás ideas para preparar fideuás jugosas, con su característico socarrat y ese aroma que convierte cualquier comida en algo especial.

Recetas de pasta y masas: lasañas

Recetas de Lasañas

Lasañas caseras

Adéntrate en el mundo de las recetas de lasañas, donde cada capa aporta sabor, suavidad y un toque reconfortante. Desde versiones clásicas hasta propuestas más ligeras o creativas, aquí encontrarás ideas para lograr lasañas jugosas, bien gratinadas y con ese equilibrio perfecto que convierte este plato en un favorito absoluto.

Recetas de pasta y masas: macarrones

Recetas de Macarrones

Macarrones sabrosos

Las recetas de macarrones, un plato de siempre que permite jugar con salsas, gratinados y combinaciones llenas de sabor. Aquí encontrarás opciones rápidas y otras más elaboradas, todas pensadas para que disfrutes de macarrones bien cocinados, con buena textura y ese toque que nunca falla.

Recetas de pasta y masas: pizzas

Recetas de Pizzas

Pizzas al gusto

Explora las recetas de pizzas, desde masas finas y crujientes hasta bases más esponjosas cargadas de ingredientes. Aquí encontrarás ideas para combinar sabores, jugar con texturas y preparar pizzas que destacan por su aroma, su equilibrio y ese toque casero que siempre apetece.

Recetas de pasta y masas: tallarines

Recetas de Tallarines

Tallarines en su punto

Recetas de tallarines, perfectas para quienes disfrutan de platos llenos de movimiento, sabor y buena textura. Aquí encontrarás combinaciones ligeras, salteados rápidos y propuestas más contundentes, todas pensadas para que los tallarines se integren con la salsa y ofrezcan un resultado equilibrado y delicioso.

Recetas de pasta y masas: espaguetis

Recetas de Espaguetis

Espaguetis irresistibles

Recetas de espaguetis, un clásico que nunca falla y que combina sencillez y sabor.

Recetas de pasta y masas: fideuás

Recetas de Fideuás

Fideuás caseras

Descubre las mejores recetas de fideuás, donde el fideo tostado y un caldo sabroso son sus mejores aliados.

Recetas de pasta y masas: lasañas

Recetas de Lasañas

Lasañas caseras

Entra en nuestras recetas de lasañas, donde cada capa aporta un sabor extra al plato, suavidad y un toque reconfortante.

Recetas de pasta y masas: macarrones

Recetas de Macarrones

Macarrones sabrosos

Descubre las recetas de macarrones, un plato de siempre que permite jugar con salsas, gratinados y combinaciones llenas de sabor.

Recetas de pasta y masas: pizzas

Recetas de Pizzas

Pizzas al gusto

Explora nuestras mejores recetas de pizzas, desde masas finas y crujientes hasta bases más esponjosas cargadas de ingredientes.

Recetas de pasta y masas: tallarines

Recetas de Tallarines

Tallarines en su punto

Recetas de tallarines, perfectas para quienes disfrutan de platos llenos de sabor y textura. Aquí encontrarás todo tipo de recetas.

Cómo elegir la mejor pasta según cada preparación

Tipos de pasta larga, corta, rellena y al horno

Con los años he aprendido que escoger la pasta adecuada marca la diferencia entre un plato correcto y uno que realmente apetece repetir. Puede parecer un detalle menor, pero la forma de la pasta condiciona cómo se mezcla con la salsa, qué ingredientes puede sostener y hasta la sensación final al masticarla.

  • Las pastas largas —espaguetis, tallarines, linguine— funcionan especialmente bien con salsas más fluidas. No sé si es por costumbre o lógica culinaria, pero siempre que preparo una salsa ligera, casi brillante, mi mano va directa a ellas. Se deslizan bien, reparten el sabor y no necesitan demasiados añadidos para lucir.
  • Las pastas cortas —macarrones, fusilli, penne— tienen otro carácter. Son más prácticas cuando quiero que la salsa se quede “enganchada” o cuando uso ingredientes troceados. Sus recovecos hacen que cada bocado sea distinto, más completo. Por eso suelo recurrir a ellas cuando preparo platos más rústicos o de diario.
  • Las pastas rellenas, las que casi juegan en otra liga. Raviolis, tortelloni o cappelletti aportan esa mezcla curiosa de textura y sorpresa; nunca sabes exactamente qué sabor va a destacar en cada bocado. Para mí son perfectas cuando quiero un plato especial sin complicarme demasiado.
  • Las pastas pensadas para el horno: canelones, lasañas, conchiglioni grandes… Estas permiten construcciones más contundentes, capas que se funden, gratinados que huelen a domingo y rellenos que ganan cuerpo con el calor. Aquí es donde la paciencia tiene recompensa.

Entender todas estas diferencias te ayudará a elegir la opción ideal según lo que quieras cocinar, aunque también hay días en los que la intuición manda (y casi siempre acierta).


Formas de combinar pasta con diferentes estilos y sabores

Con el tiempo descubrí que cada tipo de pasta tiene afinidad con ciertos sabores. No hace falta ser estrictos; de hecho, los mejores platos que he preparado nacieron de pequeñas “improvisaciones accidentales”. Pero sí existen armonías que funcionan especialmente bien.

  • Las pastas largas brillan con ingredientes suaves: aceite, hierbas frescas, mariscos pequeños, verduras salteadas… También aceptan salsas más grasas, aunque ahí ya depende del gusto de cada uno. A mí, por ejemplo, me encanta combinarlas con salsas emulsionadas que parecen ligeras pero tienen su carácter.
  • Las pastas cortas se llevan mejor con salsas densas: tropezones de carne o verduras, quesos que se funden y sabores más atrevidos. Son platos que invitan a comer a cucharadas grandes, de esos que reconfortan incluso antes del primer bocado.
  • Las pastas rellenas tienen sus propias reglas: Suelen pedir acompañamientos sencillos para no competir con el relleno. Mantequilla, salvia, fondos suaves… incluso un caldo claro puede ser suficiente cuando el relleno es bueno.
  • Las pastas al horno permiten jugar sin miedo: bechameles, ragús largos, verduras asadas, quesos que gratinan. Son el terreno perfecto para las mezclas contundentes y los sabores más intensos.

En esta categoría encontrarás ideas para combinar pastas, estilos culinarios y perfiles de sabor sin necesidad de ceñirte a una receta exacta. A veces basta ajustar un minuto de cocción o cambiar el orden de los ingredientes para que un plato sencillo se convierta en algo que querrás repetir. ¿No es curioso cómo pequeños detalles pueden transformar un resultado final?

Masas que siempre funcionan en la cocina

Masas tradicionales y sus usos más comunes

Si hay algo que me sigue sorprendiendo después de tantos años cocinando es cómo una masa sencilla puede convertirse en casi cualquier cosa. Un poco de harina, agua, sal y levadura… y ya tienes la base para preparar pizzas, focaccias, masas planas o incluso bases dulces que funcionan tanto en desayunos como en postres caseros. Lo curioso es que el resultado depende más del proceso que de los ingredientes, cómo amasas, el tiempo que le das para relajarse, el calor del horno.

Las masas tradicionales tienen ese encanto que no pasa de moda. La masa de pizza, por ejemplo, acepta todo tipo de ingredientes y técnicas, estirada muy fina para que quede crujiente, más gruesa si buscas un bocado esponjoso, o incluso fermentada en frío para ganar profundidad de sabor. Cada versión tiene su momento.

La focaccia, en cambio, es como ese amigo tranquilo que siempre cae bien. Aceitosa en el buen sentido, llena de aire en su interior y perfecta para acompañar sopas, ensaladas o comidas más contundentes. A veces le añado romero o tomates cherry y ya no necesita nada más.

Luego están las masas planas, que parecen sencillas pero tienen su ciencia. Las utilizo cuando quiero algo rápido pero casero, sobre todo en cenas improvisadas. Admiten especias, hierbas y hasta restos de verduras que tengas por la nevera. Funcionan igual de bien como base para untar, acompañamiento o incluso como alternativa al pan.


Masas rápidas para cocina práctica y creativa

Hay días en los que una masa tradicional es justo lo que apetece… y otros en los que necesitas resolver la comida sin tener dos horas de margen. Ahí entran en juego las masas rápidas, que no requieren reposos largos ni procesos complicados. De hecho, muchas de ellas nacen de esos momentos en los que abres la nevera, ves cuatro cosas y decides que algo se puede hacer con eso.

Una de las mezclas que más utilizo es la masa sin levadura para panes planos. La preparo en cinco minutos y sirve como base para wraps caseros, pizzas exprés o incluso para acompañar un salteado de verduras. Cuando la primera burbuja se infla en la sartén, sé que voy por buen camino.

Lo que más me gusta de estas masas rápidas es la libertad que ofrecen. No tienes que preocuparte por el tiempo exacto de levado, ni por la humedad del ambiente, ni por técnicas complicadas. Es cocina práctica, pero sin renunciar al sabor ni a esa sensación tan particular que tiene una masa recién hecha. Ese olor cálido que se mete en la cocina —y que, inevitablemente, te hace pensar que todo está yendo bien—.

Texturas, tiempos y trucos que marcan la diferencia

Cocción de la pasta

La pasta tiene ese punto exacto en el que todo encaja, la textura firme, la superficie que agarra bien la salsa y ese pequeño “mordisco” que te recuerda que no se ha pasado. Lo curioso es que un minuto —incluso menos— puede cambiar totalmente el resultado. A mí me ha pasado más de una vez, distraerme un momento y darme cuenta de que la pasta estaba un poco más blanda de lo que quería.

Para evitarlo, suelo marcarme un hábito sencillo, probar la pasta un par de minutos antes del tiempo indicado en el paquete. No falla. Cada marca, cada tipo y cada forma tiene un comportamiento distinto, así que confiar únicamente en lo que dice la etiqueta a veces se queda corto. Además, escurrirla en el punto justo permite que termine de absorber la salsa sin deshacerse, algo que marca una diferencia enorme cuando buscas un plato equilibrado.

Otro detalle que aprendí con la práctica es que el agua realmente necesita estar hirviendo con fuerza antes de añadir la pasta. Ese movimiento constante ayuda a que no se pegue y a que cueza de manera uniforme. Y sí, la sal también importa, más de la que solemos poner cuando empezamos a cocinar, menos de la que añadirías “a ciegas” si no lo has probado antes.


Manipulación y manejo de masas para mejores resultados

En las masas, lo que separa un buen resultado de uno mediocre es la observación. No hay otra. Puedes seguir una receta al pie de la letra, pero si no prestas atención a cómo se siente la masa bajo tus manos, algo se pierde. Con el tiempo entendí que la masa “habla”, se estira con facilidad cuando está hidratada, se retrae cuando necesita reposar, se vuelve suave cuando has amasado lo suficiente.

Recuerdo que al principio todo me parecía una incógnita. Me preguntaba si estaba amasando demasiado, si la masa debía reposar más o si era normal que se pegara un poco. Ahora, después de muchas encimeras manchadas y algunos intentos fallidos, sé que cada masa tiene su personalidad. Algunas necesitan tiempo para relajarse, otras piden un toque de harina extra y hay días en los que solo hace falta un poco de paciencia.

El calor también influye más de lo que pensamos, una cocina fría puede ralentizar la fermentación, mientras que un ambiente cálido acelera todo el proceso. Ajustar pequeños detalles —como tapar la masa con un paño húmedo o dejarla reposar cerca del horno apagado— puede cambiar por completo el resultado final.

Trabajar una masa no es una ciencia exacta, pero entender cómo reacciona en tus manos te permite llevar cualquier receta a un nivel superior. Y cuando eso ocurre, se nota en cada bocado.

Qué tener en cuenta para seleccionar tu próxima receta

Tiempo disponible, dificultad y tipo de preparación

Decidir qué cocinar a veces se vuelve más difícil que cocinar en sí. Todos tenemos días en los que solo queremos algo rápido y otros en los que apetece dedicarle un rato a la cocina. Por eso, dentro de esta categoría podrás orientarte según el tiempo del que dispongas, el nivel de dificultad que prefieras o el estilo de preparación que te apetezca en ese momento.

Si tienes poco margen, siempre puedes optar por pastas rápidas o masas sin reposo; en cambio, si buscas algo más elaborado, una lasaña casera o una masa fermentada merece cada minuto invertido. Lo importante es que puedas elegir sin frustrarte, sabiendo que cualquiera de las opciones te llevará a un plato sabroso y equilibrado.


Ingredientes básicos y opcionales para potenciar sabor y textura

Una de las cosas que más disfruto de las recetas de pasta y masas es ver cómo ingredientes sencillos pueden transformarse en algo delicioso. Harina, tomates, aceite de oliva, un buen caldo… la base es siempre humilde, pero ahí está precisamente el encanto.

Aun así, pequeños detalles pueden cambiar por completo un resultado, una especia que tenías olvidada en el armario, un queso más curado, un puñado de hierbas frescas o unas verduras salteadas al momento. No hacen la receta más difícil, pero sí más interesante.

Preguntas frecuentes sobre pasta y masas

¿Qué tipo de pasta combina mejor con salsas ligeras y cuál con salsas más cremosas?

A la hora de elegir la pasta adecuada, la textura y la forma importan mucho más de lo que parece. En las recetas de pasta con salsas ligeras —esas que llevan aceite, caldo reducido o ingredientes muy frescos— la pasta larga funciona especialmente bien. Espaguetis, linguine o tallarines envuelven la salsa sin apelmazarla y dan un bocado más fluido y equilibrado.

Las salsas más cremosas, en cambio, necesitan algo con más estructura. Ahí entran en juego las pastas cortas como penne, rigatoni o farfalle, que retienen mejor la crema en sus curvas y orificios. El resultado es un plato más lleno, más sabroso y con cada pieza de pasta bien impregnada. Si buscas una regla sencilla: pasta larga para ligereza, pasta corta para cremosidad.

¿Cómo puedo evitar que la masa casera se rompa o quede demasiado seca al estirarla?

La masa casera tiene su carácter, y lo primero es entender que necesita hidratación y descanso. Si desde el inicio mezclas bien los ingredientes y permites que repose el tiempo necesario, el gluten se desarrolla y se vuelve mucho más flexible al estirar. Cuando veo que una masa empieza a agrietarse, suelo añadir apenas unas gotas de agua y amasarla unos segundos; ese pequeño ajuste la devuelve a la vida.

Otro truco útil es trabajar la masa en porciones pequeñas, sobre todo si estás empezando. Manejar trozos grandes puede hacer que se seque antes de tiempo o que el estirado sea desigual. Con piezas más pequeñas controlas mejor la textura y evitas que se rompa.

¿Cuál es el secreto para que la pasta quede al dente y mantenga bien la salsa?

Para lograr una pasta al dente de verdad, hay un gesto que nunca falla: retirarla del agua un minuto antes de lo que recomienda el paquete. Ese punto ligeramente firme permite que termine la cocción en la sartén, ya mezclada con la salsa. Además de controlar mejor la textura, la pasta absorbe parte del sabor mientras se integra.

Y si quieres que la salsa se ligue sin quedar pesada, guarda un poco del agua de cocción. Ese almidón natural es oro: ayuda a unir todo sin apelmazar y le da una textura más suave y brillante. Es un truco sencillo, pero cambia por completo el resultado final.

¿Qué errores debo evitar al preparar masas caseras?

Hay dos errores que veo repetirse constantemente. El primero es saltarse los tiempos de reposo. Puede parecer un paso opcional, pero es justo lo que permite que la masa se relaje y se vuelva manejable. Si no descansa lo suficiente, el resultado suele ser duro o difícil de estirar.

El segundo fallo típico es añadir más harina de la necesaria por miedo a que la masa se pegue. Esa tentación de “arreglarla” con harina extra termina por secarla. Mejor trabajar con las manos ligeramente enharinadas o aceitar un poco la superficie. La hidratación y la paciencia —aunque suene simple— marcan toda la diferencia.

¿Cómo puedo hacer que mis platos de pasta sean más económicos sin sacrificar sabor?

Cocinar pasta con buen sabor no tiene por qué ser caro. De hecho, algunas de las mejores recetas que he preparado nacen de ingredientes básicos: tomates, cebolla, ajo, verduras de temporada y un queso sencillo para rematar. La clave está en cómo los trabajas. Pochar bien las verduras, dejar que el tomate reduzca un poco o tostar ligeramente las especias cambia completamente el perfil del plato.

Si quieres ahorrar aún más, apuesta por hierbas y especias que ya tengas en casa. Un toque de orégano, un poco de pimentón o unas hojas de albahaca pueden transformar la receta sin subir el presupuesto. Con una buena técnica de cocción y un par de trucos de sabor, puedes preparar platos deliciosos sin gastar de más.